«El desarrollo rural no es un desarrollo económico, sino un desarrollo integrado donde los aspectos humanos adquieren gran importancia.»
(Organisation for Economic Cooperation and Development, 1986)
Entendemos el desarrollo rural como un proceso de crecimiento y revitalización equilibrado, integrado y sostenible, destinado a mejorar las condiciones de vida de la población local a través de cuatro dimensiones: económica, sociocultural, político-administrativa y medioambiental.
El desarrollo rural comparte principios con el desarrollo local, adaptándolos a las características, necesidades y oportunidades específicas del medio rural.
Sus objetivos se orientan a mejorar la calidad de vida de la población, incrementar los niveles de renta y mejorar las condiciones de vida y de trabajo, garantizando al mismo tiempo la conservación del medio ambiente y el uso sostenible de los recursos naturales. Este proceso debe partir de los recursos y capacidades del propio territorio y contar con la participación activa de la población local.
En el contexto europeo, el desarrollo rural está estrechamente ligado a la política de desarrollo rural de la Unión Europea, que ha evolucionado hacia enfoques más integradores, superando una visión centrada exclusivamente en la productividad agrícola. El desarrollo rural ha ido adquiriendo progresivamente un mayor protagonismo en las políticas comunitarias y, especialmente, en la Política Agrícola Común (PAC).
Con la Agenda 2000 se crean dos pilares en la Política Agrícola Común (PAC): el primer pilar con medidas agrarias (ayudas directas y medidas de regulación del mercado, ...) y el segundo pilar con medidas de desarrollo rural financiadas por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER).
Actualmente, se entiende como Desarrollo Rural en la Unión Europea al proceso de revitalización equilibrado y autosostenible del mundo rural basado en su potencial económico, social y medioambiental mediante una política regional y una aplicación integrada de medidas con base territorial por parte de organizaciones participativas. Siendo las principales características de la misma:
- Desarrollo plurisectorial.
- Desarrollo endógeno: conseguir un desarrollo basado en las particularidades de la zona.
- Actividad pluridisciplinar.
- Base espacial del desarrollo rural: se trata de un tipo de desarrollo en el que el territorio representa un aspecto fundamental.
- Importancia de las iniciativas locales de desarrollo: un desarrollo rural implica, entre otras características fundamentales, el que los agentes locales tomen la iniciativa y participen activamente en su propio desarrollo.
- Imbricación total entre el desarrollo rural y la conservación y mejora del medioambiente.
Los principales objetivos del Desarrollo Rural en la Unión Europea:
- Conseguir una cohesión económica y social.
- La protección del medioambiente.
- Promover una actividad económica permanente en las áreas rurales.
- La protección del tejido social.
- El ajuste de la agricultura europea.
Una de las singularidades de la política de desarrollo rural europea ha sido LEADER o el desarrollo rural liderado por las propias comunidades locales a través de la Metodología LEADER. Es decir, parte de los fondos son destinados a estrategias y proyectos basados en LEADER.
La base del proceso es la composición de un grupo promotor (Grupo de Acción Local o Grupo de Desarrollo Rural) interesado en un área geográfica cuya misión sea diseñar, promover y apoyar iniciativas para el desarrollo. La novedad surge debido a que los agentes económicos definen las oportunidades, amenazas, debilidades y fortalezas de cada zona, marcando así directamente y con un enfoque de abajo a arriba sus objetivos y estrategias para su consecución.
En el período de programación 2014-2020, el método LEADER pasó a designarse como desarrollo local participativo (DLP o CLLD en inglés).
A partir de 2023, todas las nuevas acciones de desarrollo rural se incorporarán a los planes estratégicos nacionales de la PAC (PEPAC), que pasa de ser una política basada en la descripción de los requisitos que deben cumplir los beneficiarios finales de las ayudas a ser una política orientada a la consecución de resultados concretos, vinculados a tres objetivos generales:
- Fomentar un sector agrícola inteligente, competitivo, resiliente y diversificado que garantice la seguridad alimentaria a largo plazo;
- Apoyar y reforzar la protección del medio ambiente, incluida la biodiversidad, y la acción por el clima y contribuir a alcanzar los objetivos medioambientales y climáticos de la Unión, entre ellos los compromisos contraídos en virtud del Acuerdo de París;
- Fortalecer el tejido socioeconómico de las zonas rurales.
Nuevos escenarios
Nuestra reflexión se enmarca en un contexto en el que las acciones destinadas a promover el desarrollo de áreas rurales, como las definidas por la iniciativa LEADER, comienzan a ser valoradas como insuficientes al haber sido superadas por las dinámicas internas y externas del medio rural.
El Libro Verde de la Cohesión Territorial (COM (2008) 2550) plantea interesantes reflexiones sobre el camino que debería seguir la futura política de desarrollo territorial en la Unión Europea. En una línea similar se postula el Foro IESA-CSIC sobre la cohesión de los territorios rurales.
Así, el desarrollo de las zonas rurales deberá plantearse desde una perspectiva territorial más amplia e integradora, pasando de una política rural a una política territorial. Así mismo, la nueva política territorial debe estar guiada por una lógica no sectorial sino multifuncional e integral, siempre teniendo en cuenta la particularidad de los distintos territorios.