Convento de la Concepción

Olivenza, Badajoz

Tipo de recurso: Arquitectura > Arquitectura Religiosa

La plaza fronteriza de Olivenza y su carácter militar hizo que la mayoría de los edificios que se construyesen a partir del siglo XVII tuvieran una función defensiva, como este citado convento situado en la misma muralla. Por ello, en ocasiones se habilitaban los conjuntos religiosos para fines castrenses, siempre con el pertinente permiso del monarca o de la autoridad eclesiástica de la que dependiese. Las clarisas, fundadoras del convento, apenas permanecieron en Olivenza diez años, ya que al comenzar la Guerra de Restauración portuguesa en 1640 solicitaron autorización para salir de la plaza e integrarse en los conventos cercanos de la misma orden. Para hacer frente a las necesidades sanitarias durante el conflicto, los hermanos de San Juan de Dios habían establecido un hospital provisional en la calle San Sebastián, pero al conocer la partida de las monjas, pidieron poder trasladarse a su convento que empezó a denominarse convento u hospital de San Juan de Dios. Desde el momento en que dejó de tener función sanitaria militar de forma permanente, sólo en determinados años, como el 1833 o 1855, el hospital volvió a abrir sus puertas para acoger a enfermos de cólera de la región. Con el tiempo, sus dependencias sirvieron como Cuartel de Carabineros. Es de suponer que en el siglo XX, el deterioro sería progresivo hasta que en 1986, dentro del plan de reconstrucción de las fortificaciones, se completó la techumbre del hospital y se aseguró la estructura del claustro. Desde el punto de vista arquitectónico, el antiguo edificio religioso mantiene una estructura típica conventual: en torno al patio central con pozo se disponen las diferentes estancias como cocinas, cuerpos de vigilancia, carboneras, roperos, boticas o dormitorios. La iglesia, que se comunica con el claustro del convento, ocupa todo el frente meridional, con planta rectangular dividida en tres tramos y coro. Presenta portada adintelada y flanqueada por columnas dóricas. Éstas sostienen un entablamento que está coronado por un frontón triangular que ostenta los escudos de Portugal y de España, y por encima, una ventana tapiada sobre la que se abre un óculo que ilumina el interior. El altar mayor posee un bello camarín delimitado por un par de columnas salomónicas con capiteles corintios (la imagen de la Inmaculada Concepción que presidía el conjunto se ha perdido).