Convento de San Francisco

Olivenza, Badajoz

Tipo de recurso: Arquitectura > Arquitectura Religiosa

La obra debió comenzarse a finales del siglo XVI aunque no se terminó hasta bien entrado el siglo XVII. No obstante fue ocupado antes de su finalización por monjes franciscanos, provenientes de un primer convento más sencillo en las inmediaciones, fuera de la villa. Como el convento de las Clarisas o de San Juan de Dios, también éste es de planta cuadrada con claustro de doble arquería en el interior, aunque se diferencia en sus menores dimensiones. Su fachada posee una sencilla traza clasicista, con tres ventanas coronadas en tímpano y un frontón superior con hornacina y pináculos laterales. La iglesia se adosó después de la construcción del convento. Posee planta rectangular, de una sola nave dividida en cuatro tramos y bóveda de cañón. En la nave se encuentran ocho capillas adosadas a los muros laterales, todas sencillas salvo la primera del lado del evangelio, dedicada a la Orden Tercera de Penitencia, tal como lo indica el emblema situado sobre el arco exterior. Se trata de una capilla con bóveda circular rematada en cúpula con linterna. En el interior destaca un buen retablo neoclásico en mármol cuyo motivo principal está constituido por una hornacina que se dedicó a un Cristo crucificado, rodeada de dos hornacinas más pequeñas que albergaron las imágenes de San Ivo y Santa Isabel. Debajo de la hornacina principal y encima del sagrario un hueco rectangular acogía la imagen del cuerpo yacente de Nuestra Señora de la Buena Muerte, patrona de esta comunidad franciscana de Olivenza, colocada aquí desde 1739. Actualmente el interior del convento se encuentra bastante alterado debido a los diversos usos que ha tenido desde que en 1835 saliera de él la última comunidad de frailes