Palacio de Haza

Malpartida de Plasencia, Cáceres

Tipo de recurso: Arquitectura > Arquitectura Civil

Se trata del Palacio Señorial que existe en la finca Haza de la Concepción. Haza de la Concepción era propiedad de Doña Margarita de Silva y Fernández de Córdoba, natural de Plasencia, así como el derecho de aprovechamiento de aguas públicas, procedentes del río Tiétar, para el riego de parte de la misma. En 1911 la finca es adquirida a su propietaria por la entonces Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Cáceres y Plasencia, que en el año 1970 la vende a la Excelentísima Diputación Provincial de Cáceres, siendo por aquel entonces su Presidente el Ilustrísimo Señor Don Daniel Serrano García. En la misma escritura de compra-venta se justifica la adquisición del citado inmueble rústico por parte de la Excma. Diputación de Cáceres “basándose en el hecho de que las condiciones requeridas para el fin a que se ha de destinar la hacen única, toda vez que durante un dilatado periodo se han venido realizando gestiones de fincas apropiadas y obtenido siempre un resultado negativo, así como la necesidad de disponer de inmediato de terrenos donde albergar las partidas de ganado selecto ofrecidas por la Dirección General de Ganadería, … Durante muchos años sus tierras se explotaron bajo el régimen de medianería, que consistía en que el propietario cedía el uso al mediero, que trabajaba las tierras, y éste tenía que entregar la mitad de las producciones obtenidas en pago por el uso de las mismas. Los principales cultivos que se daban en la finca eran el algodón, el tabaco, el pimiento para pimentón y el cultivo de praderas para aprovechamiento del ganado, todo en regadío. El resto de la superficie de la finca se corresponde con terrenos adehesados de encinas y alcornoques, donde se criaba ganado ovino y bovino. Existen, a lo largo de la superficie de la finca, casas diseminadas, todas en mal estado de conservación. Son construcciones simples, que hacían las veces de viviendas de los trabajadores de la finca. También encontramos unas antiguas cochiqueras, en bastante buen estado de conservación, lo que nos permite comprobar que además de ganado ovino y bovino también se criaba porcino.