Iglesia de San Andrés Apóstol

Navalmoral de la Mata, Cáceres

Tipo de recurso: Arquitectura > Arquitectura Religiosa

En una de las pocas localidades de Extremadura donde no existen blasones que adornen palacios o casas nobles, su gran monumento es la iglesia Cuando en el siglo XV, en torno a una venta que se levanta en el camino Real, se aglutina una población formada en su mayoría por pastores de la Mesta, se construye casi a la par un pequeño edificio que constituirá el germen de la actual iglesia, y de la que sólo perduran parte de la torre, la capilla bautismal, la imagen tallada en madera del santo titular de la iglesia y alguna estela discoidea con cruz como la que aún puede contemplarse en la fachada sur, a ras de suelo y que debió de coronar alguna de las primeras sepulturas que sin duda se horadaron en torno a la iglesia. La firma de los canteros del primitivo edificio quedaron grabadas en forma de estrellas de cinco puntas, de las llamadas pentalfas en un lateral de la nave junto a la torre. En la reconstrucción que del mismo hizo J. Bueno, este se concebía con una sola nave, con una anchura menor a la actual, una longitud que no debía superar la distancia de la torre a las puertas laterales y un ábside ochavado sin estribos. En el siglo XVI Navalmoral se transforma en una importante población de carretera, y el mecenas de la arquitectura placentina, D. Gutierre Vargas de Carvajal la incluye entre sus proyectos de edificación, encargando probablemente parte de la obra a su arquitecto de confianza, Sancho de Cabrera. Buena parte de los dineros con los que se construye el templo proceden de una iglesia dedicada a San Pedro en Madrid, a cuya erección había contribuido anteriormente la familia de los Carvajales. Los distintos tipos de escudos del obispo, situados en las enjutas de una de las puertas, contrafuertes del ábside y en las claves de la nave, subrayan la carrera de D. Gutierre que llegó a ser cardenal en Roma, demostrando que la sucesión de estilos en el edificio que superan el pontificado del mismo, son producto del mantenimiento del proyecto constructivo que llega de la primera mitad del siglo XVI a principios del s. XVII. Esencialmente es una iglesia de corte renacentista, enriquecida por un gótico en la crucería del presbiterio y un estilo plateresco en las portadas, ménsulas de los arcos transversales que resumen las dos fases visibles incluso desde el exterior. La primera de esas fases afecta a la Capilla Mayor y parte del arranque de la nave, más estrecha que la que le sucede, que es de época posterior. San Andrés tiene planta rectangular, una nave y capilla mayor poligonal, con la sacristía ubicada en el lado de la epístola y al torre a los pies, en el eje de la nave. En el interior destaca la bóveda de crucería de la capilla mayor, con gruesas nervaduras, y del modelo denominado t;de espinazot;, apoyada en ménsulas de ornamento plateresco. Arcos transversales de ojiva muy abierta, casi de medio punto se prolongan a intervalos por la nave formando seis tramos, que hoy desprovistos de un primitivo artesonado de cinco lados forman una bóveda de cañón. El baptisterio situado entre los primitivos estribos del órgano fue contruído en el siglo XVIII, cerca de la sacristía, conservando una pila de labra gallonada heredada del primitivo templo. La torre situada en el lado oeste, la forman cuatro cuerpos; en el primero se halla la puerta, de estilo gótico, da entrada a la iglesia, a través de un atrio abovedado bajo la torre, la transición de este cuerpo al segundo y al tercero la marcan sendas cornisas, la inferior con perlones. Una balaustrada cerámica parece ser que remataba este cuerpo, que a mediados de siglo se ve realzado con ladrillo unos metros más y rematado en un chapitel con campanas. Se ciegan entonces los campaneros antiguos del segundo cuerpo y se abren en el nuevo. Las portadas de los lados del evangelio y la epístola son muy semejantes y constituyen el único resalte arquitectónico exterior de cierto mérito. Muy parecidas entre si, están constituidas con jambas y arcos de medio punto cajeadas. Se flanquean por columnas con capiteles jónicos apeadas sobre plinto. El entablamento es liso en la de la epístola e inexistente en la segunda, igualmente aparecen en las enjutas de la primera las armas del obispo Vargas de Carvajal y nada en la segunda, pero comparten un frontón triangular coronado de flameros con una hornacina avenerada en el centro de cada uno y el porticado de arco rebajado, apoyado en ménsulas con la fecha de remate en 1666.El retablo central , es el conjunto ornamental más destacado; obra del siglo XVII, acomodada en los tres lados del ábside, es de talla dorada y policromada, de traza clásica. Consta de dos cuerpos y ático. Dichos dos cuerpos llevan columnas estriadas con capiteles corintios que saltean cinco calles, ocupadas por hornacinas en los extremos y lienzos en los intermedios. A. J. Bueno se debe la revalorización y estudio de esta obra de la que dice que t; ha desaparecido la imagen de San Pablo Apóstol, que hacía pareja con San Pedro. De las dos imágenes de talla del cuerpo superior, sólo queda la de San Juan Bautista....De los cuatro cuadros al óleo sobre lienzo, con temas del evangelio, sólo se conservan los del cuerpo superior representado la Resurreccción de Cristo y la Venida del Espíritu Santo; los del cuerpo inferior han desaparecido, sustituidos por hornacinas donde están ubicados el Cristo de Medinaceli y la Virgen de Guadalupe. En el centro del cuerpo superior estaba otro cuadro de San Andrés que se conserva en la sacristíat; Las que se conservan íntegras, son doce tablas apaisadas con temas iconográficos de santos emparejados y representados en bustos, pero su pintura ennegrecida hace difícil el reconocimiento de los mismos. En el altar colateral del evangelio, hay una imagen del señor atado a la columna, de talla policromada y de tamaño natural, obra adocenada del estilo realista del siglo XVII. Tras este altar cuando se restauró la iglesia en 1991 se descubrieron varias pinturas al fresco con los bustos pintados, en los que no se reconocía la categoría de las figuras. El otro retablo colateral es parejo y se instala en él la Virgen del Rosario. Queda por último el órgano, instrumento construido por el maestro Francisco Yustas en 1758, con más de 54 teclas y 16 registros capaz de extraer un sonido equiparable al de una orquesta. Fuente: Arjabor
Iglesia San Andrés