Castillos de los Arcos

Almendral, Badajoz

Tipo de recurso: Arquitectura > Arquitectura Militar

Sobre un atractivo paisaje adehesado y a escasos cuatro kilómetros de Almendral encontramos el antiguo castillo señorial de Los Arcos, mandado construir a finales del siglo XV bajo los dominios del recién creado Señorío de Feria. Existe todavía una inscripción en la que figura los artífices de la obra y la fecha de la terminación de la misma, año de 1474. Tuvo una doble funcionalidad con su creación, defender el flanco oeste del nuevo señorío frente a los continuos ataques portugueses y afianzar los nuevos territorios del condado frente al Concejo de Badajoz, que pretendía incorporarlo a su jurisdicción. Construido en mampostería, sillería y ladrillo, repite el esquema de las fortalezas cercanas de Feria y Nogales, con recinto cuadrangular con cubos en las esquinas y Torre del Homenaje en su centro. Esta parte primaria del castillo no solo se asemeja a la fortificación de Nogales, sino que es probablemente obra del mismo arquitecto. Aparecen los mismos canecillos semicirculares de ladrillo y el mismo tipo de remates piramidales en las oblongas almenas. Muy interesante resultan sus fortificaciones exteriores, su revellín, la poterna y su avanzada defensa artillera, elementos arquitectónicos de elevada concepción militar en la estructura defensiva de la época. Se aprecia, en parte, el desarrollo del foso revestido todavía su talud, en la orilla que mira hacia el baluarte, con el primitivo material de su construcción, una antepuerta y un revellín, este último seguramente del siglo XVI. En los cubos angulares y en los lienzos de este recinto se dispusieron troneras y recursos para el uso de la artillería y al mismo tiempo una banda de ladrillo, con pequeños canecillos. Lo mismo puede apreciarse en el cuidadoso acabado de algunas ventanas, también recercadas con ladrillo con formas variadas y atractivas. Centrado en el recinto existe aún el aljibe, y sobre su alto zócalo vemos aún restos de la Torre de Homenaje, de planta rectangular en la que según la tradición local fue destruida por la explosión accidental de un polvorín que existía en el interior. Actualmente está declarado Bien de Interés Cultural, con un uso privado de sus antiguas dependencias