Iglesia parroquial de San Juan Bautista

Saucedilla, Cáceres

Tipo de recurso: Arquitectura > Arquitectura Religiosa

Es el principal monumento antiguo de esta villa; su construcción se debe al mecenazgo del obispo Gutiérre Vargas de Carvajal ( 1523-1559) el más emprendedor en lo que a construcciones se refiere, de cuantos obispos ocuparon la diócesis placentina, a pesar de que su nombramiento tuvo lugar cuando este aún no contaba con 20 años de edad. Emparentado con Juan de Carvajal, Cardenal que mandara construir el puente de Monfragüe, y con Bernardino de Carvajal, famoso por su enfrentamiento en Pisa a Julio II; fue una figura eminente de su época que participó en el Concilio de Trento, donde logra atraerse la amistad de los Jesuitas que recalan en Plasencia. Contemporáneo de Carlos V, del que fue Consejero, financió y auspició la mayoría de las iglesias que hoy se levantan en el Campo Arañuelo. Gracias a Gutierre Vargas, en la iglesia de Saucedilla se introdujeron los elementos típicos de una época, en la que el gótico iba dejando paso al renacimiento, tal y como se manifiesta en el templo vecino de Almaraz. Ambas contarían con la estimable mano de un maestro cantero de la época como fue Sancho de Cabrera, quien dirige la obra de principio a fin, contando también con el beneplácito del obispo D. Pedro Ponce de León ( 1560-1573), sucesor de Gutierre Vargas. Cabrera supo aunar del arte de ambas Castillas en esa larga centuria de pervivencia del gótico tradicional. A su extraordinaria preparación artesana, aprendida con viejos maestros trujillanos, une Cabrera un sentido tradicional en las estructuras gotizantes y una gran moderación en el empleo decorativo, que parece reunir el espíritu ascético de su tierra. La planta del edificio diseñado por él, es rectangular, de una sola nave con cabecera poligonal, sobresaliendo únicamente como un brazo, la torre de planta cuadrada y la escalera de caracol por la que se asciende a ella, embutida en un cuerpo cilíndrico. Los sillares graníticos, sustentan y recubren las partes más importantes de la fachada, los contrafuertes y las esquinas, dejando al mampuesto irregular para el resto, excepto en la torre donde el remate es de ladrillo visto. El recorrido interior de la nave presenta tres tramos de bóveda de crucería con sencillos terceletes, al igual que el presbiterio. Esta bóveda debió padecer durante su construcción de un error de cálculo o accidente que obligó a reforzar el descanso de los nervios, que habitualmente lo hacían sobre una cornisa corrida, en algún que otro pilar. En la parte posterior se halla el coro de madera, sustentado por tres arcos de medio punto y ménsulas, bajo el cual se accede al recinto del baptisterio. La portada principal es de cuño renacentista, hoy no se utiliza, debido a que tuvo que ser cegada para impedir un derrumbamiento de la misma; una grieta enorme recorre toda la fachada zigzagueando entre las piedras claves de los óculos, hasta la clave del arco. La causa puede encontrase en la ligereza de contrafuertes y en el excesivo achaparramiento de los arcos de la bóveda que debieron sufrir bastante el embate del terremoto de Lisboa en 1.755.No obstante tiene una carga de belleza multiplicada por las finas pilastras que sostienen una repisa con frontón triangular, remarcado por palmetas de cuenco que alberga una hornacina con venera sin santo, bajo la cual se abre el arco de medio punto de entrada al templo. La otra puerta, también es de medio punto, sin más decoración que un escudo con la banda que en original estaba teñida de negro y que representa el escudo episcopal. En la ornamentación interior destaca el retablo del altar mayor, obra de estilo neoclásico compuesta por tres calles y dos cuerpos. El más importante por la calidad de las pinturas, es el primer cuerpo, llamado también del banco; en él se representan escenas de la pasión de Cristo, con un tratamiento característico del gótico de transición. Más arriba columnas pareadas de orden jónico separan las calles, que también llevan pinturas de la vida de Jesús, quedando una hornacina central, con la imagen de San Juan Bautista y más arriba el calvario, mermado de la cruz, con una tabla que representa a la Virgen y a San Juan. El barroco se halla presente en esta iglesia en un pequeño retablo al lado de donde se sitúa el Evangelio. Es después del altar mayor el de más valor artístico, junto a las tallas de un niño de la bola, una Virgen de Rosario, una talla policromada del San Juan Bautista y el Cristo de la humildad, una talla tenida desde hace tres siglos como milagrosa. Fuente: Arjabor
Iglesia de San Juan Bautista