Iglesia de San Pedro Ad-Vincula

Casatejada, Cáceres

Tipo de recurso: Arquitectura > Arquitectura Religiosa

Se alza al Sureste de la población en el eje de la plaza que hoy preside la casa Consistorial. De su construcción se tienen escasas noticias documentales, toda vez que la Guerra de la Independencia se quemaron y perdieron la mayoría de los libros y cuentas de fábrica, conservando escasamente algunos registros sacramentales. Basándose por tanto en sus características constructivas, puede deducirse que los dos primeros cuerpos que se levantaron fueron la torre y la cabecera, en una fecha cercana al final del siglo XV, como parece testimoniar el escudo inserto en la clave de la crucería, con las armas de D. Gutierre de Toledo ( hijo del Duque de Alba), Obispo placentino de 1498 a 1516. Del siglo XVI es la nave y de fecha posterior las bóvedas, portadas y coro. La torre es de planta rectangular y se adosa a la cabecera por el lado de la epístola. Destaca como un bloque macizo de cinco cuerpos superpuestos de mayor a menor, diferenciados por líneas de impostas con moldura simple, salvo la del coronamiento que se decora con bolas o perlones y gárgolas. En el último cuerpo se abren dos ventanas con arcos ligeramente apuntados por cada frente, dando cabida a un juego de campanas. El acceso a la torre, como ocurre en la iglesia de Serrejón y Majadas se realiza a través de una escalera de caracol embutida en un cuerpo cilíndrico que se adosa entre la esquina de la nave y la mencionada torre. De los tres accesos primitivos al templo, sólo se utilizan los laterales, al haberse cegado el del lado del coro, que era de medio punto con un interesante rosetón con la estrella de David de través, adornada con tracerías góticas. La puerta del lado de la epístola estuvo resguardada bajo un tejadillo que se ha perdido, dibujándose en la fachada un alfiz mixtilíneo que enmarca un arco conopial cerrado, sobre un arco de medio punto y una hornacina. La puerta correspondiente en el otro lateral es prácticamente igual, salvo en el arco conopial, que se muda por el medio punto. La descripción interna de su arquitectura se centra principalmente en la Capilla Mayor, de forma poligonal cubierta con bóveda de crucería con terceletes y un tramo añadido hasta el arco toral, donde nace la nave cubierta con bóvedas de cañón con lunetos de nervios pintados, dividida en cinco tramos. Al fondo sobre un arco rebajado se eleva el coro, donde en una inscripción se lee la fecha 1678 y bajo el mismo el barandal del púlpito y pila bautismal, obra gótica gallonada con arquería y festones de bola. En la actualidad carece de retablo mayor, pues el que tenía se compró al Monasterio de Yuste en 1822, reintegrándolo al mismo lugar en 1957. Quedan sin embargo algunos retablos colaterales de gran interés como el que enmarca un lienzo que representa la liberación de San Pedro por un Ángel. Una obra tenebrista de gran calidad entregada por la Administración del Estado como una obra de Ribera, a cambio de la cesión a Yuste del otro retablo. Los otros dos retablos colaterales y las imágenes proceden de la ermita de la Soledad, Las Angustias y otras ermitas desaparecidas como la de San Bartolomé, Los Mártires y Nuestra Señora del Monte, pues desde las fechas de la Guerra de la Independencia, como quedó señalado al principio, apenas quedaron restos ornamentales. El retablo de San José, situado en el colateral del Evangelio, según el estudio que realizó J.C. Rubio, es una obra que cabe denominar prechurrigueresca; debiéndose construir hacia comienzos del último cuarto del siglo XVII. De las tres calles en que se divide, el bando presenta dos tablas con la Anunciación y Asunción de María. En el cuerpo central, columnas salomónicas dejan espacio a tres hornacinas con imágenes de escaso valor artístico, mientras el remate con cartela central, aparece pintado de azucenas, como símbolo de la pureza de María, rodeada por dos grandes volutas. En el lateral de la epístola, el retablo de la Virgen del Rosario es una obra rococó de finales del siglo XVIII; procede de la ermita de la soledad. Es de concepción más simple que el anterior, con el cuerpo ocupado en gran parte por una hornacina con la imagen de la Virgen flanqueada por dos columnas y un remate con un medallón del Espíritu Santo. De interés artístico son también tres obras exentas, dos imágenes de Cristo crucificado, talladas en el siglo XVIII y un niño Jesús de la Pasión. Fuente: Ministerio de Cultura
Iglesia de San Pedro