Puente de Albalat o de Almaraz

Romangordo, Cáceres

Tipo de recurso: Obras técnicas > Ingeniería

Puente sobre el río Tajo con 127 metros de longitud, por 38 de altura, con una luz en el mayor de los arcos de 32 metros y en el menor de 17. La desigualdad de los arcos viene motivada por la existencia de una roca desplazada del eje de la corriente que aprovecharon como cimentación del pilar central. Es factible que los romanos construyeran aquí un puente, pero el hecho es que en la Edad Media, el paso del río se efectuaba a través de una luria frente a las murallas de la ciudadela árabe nombrada como Medina Al-Balat. Será en el s. XVI, cuando el emperador Carlos I ante la necesidad estratégica de comunicar las orillas sólidamente manda recaudar dinero entre todos los pueblos de la tierra placentina para que el arquitecto Pedro de Uría levante un puente. El lugar elegido fue un angostura, aguas arriba de Al-Balat, donde con una economía de arcos, tan sólo dos, podía salvarse fácilmente el escollo que suponía el Tajo; para ello se levantó un único pilar central a modo de torreón de forma circular con la base sumergida en el cauce. Dicho pilar provisto de tajamares triangulares frente y contra la corriente tiene en su parte superior, donde arrancan los dos arcos, una glorieta que tal vez se pensó como cimentación de una torre, en la que se insertó una inscripción conmemorativa, un gran relieve con el escudo imperial rematado por el águila bicéfala y el escudo de la ciudad de Plasencia. La sillería del puente es visible, pero conocemos gracias a varios libros de fábrica que su interior es de argamasa y pizarra molida, Aunque en la inscripción reza que la obra se terminó en 1.537. lo cierto es que varios años después continuaban las obras según se deduce de una carta amenazante que envía el Emperador al señor de Belvís, para que se facilite a los canteros la saca de piedra para el puente. La obra resultante mide 127 metros de longitud, por 38 metros de altura, con una luz en el mayor de los arcos de 32 metros y en el menor de 17. La desigualdad de los arcos viene motivada por la existencia de una roca desplazada del eje de la corriente que aprovecharon como cimentación del pilar central. Se mantuvo en pie hasta la Guerra de la Independencia, cuando el general Galluzo, acantonado en la orilla izquierda, para evitar el paso de las tropas napoleónicas manda volar uno de los arcos, cosa que no consigue, aunque lo daña gravemente. Ese momento es aprovechado por los franceses para ocupar la posiciones españolas y construir en la cima del Cerro del Tesoro, en el lado izquierdo del río, un fuerte al que llamarán Fort Napoleóny en el lado derecho otro bautizado con el nombre de Fort Ragusa; de ambos serán desalojados en operaciones posteriores por el general Cuesta, que esta vez si lleva a cabo con éxito la voladura del puente, aplastando de paso a treinta combatientes de sus tropas, entre soldados y oficiales que habían intervenido en la voladura con poca precaución y prisas. Treinta años después por iniciativa particular se restaura el puente, pasando sólo un año desde el montaje de la cimbra, hasta la colocación de la clave central. El encargado de la obra fue un exclaustrado Jesuita llamado Manuel Ibáñez y los beneficios del portazgo que durante cuarenta años se pagó, revertieron en los particulares que sufragaron la obra, entre ellos el Conde de Adanero. El nombre original del puente según consta en los documentos consultados era el de Puente de Albalat. Y la razón, en palabras de V. Hernández, es que las barcas se llamaban de Albalat y el puente que se hizo en término de dicha Campana, recibió idéntico nombre. Posteriormente, sin que conozcamos el momento exacto, se rebautiza como Puente de Almaraz, dando lugar a pleitos entre las dos localidades (Almaraz y Romangordo), a cuyos términos municipales pertenece una parte del puente, junto con Valdecañas, cuyo término también confluye aquí. Fuente: Arjabor